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Recién llegada de Hawai, la madurita morena no ha tardado nada en hacer amistades en su nueva ciudad, con tal profundidad que incluso ha conseguido que su vecino le tire los trastos, y por consiguiente le ha invitado a casa para estrenar el nuevo sofá que ha comprado y que sin duda, tiene una gran resistencia cuando la milf abre sus piernas para recibir la polla dura del chico, que no se puede creer que vaya a tener una vecina tan caliente como ella.