entrada_133
Una parejita aprovecha que sus hijos han salido para follar de manera improvisada, sin apenas quitarse la ropa y dejándose llevar por la pasión del momento.

Ella, una morenita regordita y caliente abre bien las piernas para recibir los pollazos de su marido, quien se dedica en cuerpo y alma a disfrutar de una situación que no se repite mucho en casa, puesto que todos los días están los niños y no tienen oportunidad de probar el sexo tan delicioso que ofrece el coño de la madurita.