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La rubia madurita de impresionantes dimensiones ha quedado con su amante tras enterarse de que su marido no llegara hasta tarde de la oficina, y ella tiene el coño demasiado caliente para esperar.

Rompen el hielo con un vaso de vino y así intentar desinhibirse, cosa que consiguen rápidamente pues la chica se lanza al placer sin pensárselo dos veces y cabalga la polla del jovencito sin descanso, no sin antes proporcionarle mucho placer con una rica mamada.