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Una madurita recién divorciada quiere disfrutar de su reciente soltería por lo que ha decidido pedir una pizza a domicilio y ver una película.

El chico al llegar le entra por los ojos a la madurita, que queriendo probar una nueva polla después de tantos años casada con su marido se ha vuelto una rutina. El chico se queda totalmente sorprendido cuando le ofrece la posibilidad de no cobrarle la pizza y a cambio pegarle una buena follada a su polla, que provoca sin dudar una reacción positiva al chico, dispuesto a comerse el coño de una MILF muy apetecible.