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Pensaba que tener una amante madura iba a proporcionarme la sensación de poder ya que mi juventud sería la que predominase a la hora de follar, pero estaba completamente equivocado.

Tener una amante latina significa tener una bomba entre las piernas, pues cuando coge mi polla comienza a calentarse hasta el punto de comerme la polla de una manera salvaje, incluso teniendo que pararla para que se calme y que cuando se sube para cabalgarme, provoque una incansable penetración hasta el punto de terminar completamente colapsado de placer corriéndome a los pocos minutos.