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Ella es una madurita asiática envuelta en una rutina, cuidar la casa, hacer la compra, recibir a su marido y prepararle la cena, siempre lo mismo. Todo ello, es visto desde la ventana de su vecino, quien ve en sus ojos apagados como la mujer necesita tener más experiencias, por lo que le ofrece que en cualquier momento pueda llamarle para que acuda a su casa y disfrute de una experiencia sexual única. Finalmente la chica, al ver su vida día tras día igual, llama al chico, quien al entrar, le pega una follada que no olvidará en la vida.