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La preciosa madurita ha conseguido que dos de los amigos de su hijo se queden en casa con la intención de hacer algo más que ayudarle a cortar la hierba del jardín.

En cuanto se queda sola en casa lleva a los dos chicos a su dormitorio con la intención de montar un trío salvaje, mamadas a dos bandas, dejándose llevar por el momento y deleitándose con las penetraciones que los chicos, jovencitos dispuestos a disfrutar de una buena follada con una madurita experimentada.