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Tras cerrar el bar la rubia madurita se queda a solas con el jefe para celebrar la productiva noche que le ha traído numerosos beneficios a la caja, y aprovechando el momento, intenta obtener una recompensa.

El jefe, para demostrar lo bueno que es no duda en recompensar a su madurita camarera, ofreciéndole una follada a su coño húmedo y así agradecer su gran entrega en el bar, abriendo bien las puertas para disfrutar de las penetraciones salvajes del chico, que finalmente termina corriéndose en sus enormes tetas.