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Algunas de mis amigas estaban obsesionadas con el tema del sexo con negros por sus enormes pollas y por la forma de follar que tenían, incluso hablaban del morbo de la situación aun teniendo pareja, pero yo iba algo mas allí.

Tenía un fetiche con los asiáticos, pero casada desde hacía tiempo no me atrevía a lanzarme para disfrutar de una aventura con uno de ellos, hasta que conocí al camarero de un restaurante con el cual quede de acuerdo para que, un día que no estuviera mi marido disfrutáramos ambos de una follada a mi coño húmedo.