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Había alquilado un habitación a una pareja de maduritos, que en un principio parecían muy simpáticos y que sin duda me facilitaron mucho la vida, puesto la Universidad estaba al lado y no hacía falta que me levantara tan pronto.

Cuando llegue un día de la Universidad me los encontré follando en el sofá, disfrutando la madurita morena de la polla de su novio, y aunque me pillo de imprevisto, me excito hasta el momento en que ella misma me invito a compartir la polla de su marido, por lo que me puse a lamerla con cierta timidez, pues era la primera vez que montaba un trío aunque me hizo disfrutar mucho y sobre todo consiguió que me corriera como una autentica guarra.