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Hacía tiempo que no tenía una buena sesión de sexo con mi marido, ya que había sufrido problemas de alcoholismo provocando que su polla no pudiera ponerse lo suficientemente dura para penetrarme.

Pero tras recuperar su vida y conseguir superar su adicción al alcohol mi marido se presento después de trabajar con ganas de entregarme todo el placer que hacía tiempo no me daba, disfrutando de un delicioso cunnilingus que erizó mi piel y probando posturas sexuales distintas, como el 69 donde succionaba con mas fuerza cuanto mas me lamía el coño.