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A mi marido siempre le ha encantado que estudiara fisioterapia, principalmente por los agradables y muy eróticos masajes que lo vuelven loco de placer, ya que ademas de utilizar mis manos uso mi cuerpo.

Y es que aunque soy una madurita sigo teniendo el esplendor de hace años, un coño con una ceja perfectamente estilizada y unas tetas perfectas para que su polla resbale entre ellas y termine haciendo una cubana tan morbosa que termine corriéndose de placer.