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Siempre que me encuentro mal o siento cansancio llamo a mi enfermera privada, una latina viciosa que aunque madura tiene una boca de zorra preparada para hacer unas mamadas muy húmedas.

Tan solo tengo que decirle donde me duele y ella se pone al momento sin problemas a actuar en la zona, aunque siempre achaca los problemas a mi polla, que al ser tan grande absorbe demasiada sangre y que la tiene que succionar bien con su boca, o cabalgarme con su coño para bajar la inflamación; llego a pensar a veces que es una excusa para follarme y que en realidad es una guarra.