Se me presentó una madurita en el bar que no me creía que fuese de verdad. La zorra iba toda cachonda y empezó a contonearse frente a mi poniéndome los nervios a flor de piel, y la polla que ya os imagináis. Se empezó a desnudar y me deleité observando sus enormes tetas mientras se masturbaba sobre la barra de mi bar.