entrada_47
La madura tiene un chico jovencito como novio, más que como pareja es tratado como un perro, algo que le parece gustar al chico pues su sumisión es permanente. La rubia hace de todo con él,le coloca cinturones de castidad, se lo folla sin que él se mueva y juega a su antojo, toda una zorra hecha y derecha que disfruta ordenando y mandando a su sumiso novio.