La vecina de al lado era una pelirroja viuda que no tenía necesidad de volverse a casar, pues tras su matrimonio decidió follarse a todos los jóvenes que conociera, siendo su vecino el favorito que estaba dispuesto a todas horas invitándole a su casa para poder darse al placer más morboso y disfrutar de su buen par de tetas mientras le chupaba la polla, antes de ponerse como salvajes a follar toda la noche.