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Tras terminar el turno en el restaurante, el pianista y la madurita cantante se han quedado solos, momento que aprovechan para expresar el amor por el arte.

Y que mejor forma que sacando su enorme polla, dispuesta para el placer y que penetra el coño de la dulce morenita, que disfruta hasta colapsar de placer y terminar con una cubana gracias a sus impresionantes tetas, demostrando ser una madurita muy cachonda.