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Una madurita comienza a conversar con el amigo de su hijo, que se ha ido a su casa pensando que habían quedado y por desgracia el chico había tenido que salir con urgencia.

Hablando con él se da cuenta que pertenece a la rama de su jovencito hijo, amante de los videojuegos y de las consolas, por lo que aprovecha para despertar su sexualidad mostrando sus enormes tetas, que sin duda dejan al chico anonadado y excitado ya que por primera vez, va a disfrutar de una follada salvaje y desvirgarse al mismo tiempo.