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Debido a la crisis global estas dos secretarias maduritas se encuentran sin nada que hacer en la oficina, y como los jefes están reunidos han decidido pasar un rato divertido entre ellas.

Con la oficina completamente vacía se desnudan y se dejan llevar por las sensaciones que producen sus lenguas cuando entran en contacto con su piel, disfrutando de unos cunnilingus húmedos y masturbándose con tal de que pase el tiempo necesario hasta que sea la hora de salir de la oficina.