Estas dos maduras se habían cansado de sus maridos y habían descubierto que tal vez el sexo juntas podía ser una experiencia inolvidable. Quedaron un fin de semana en una cabaña en el lago escondidas de sus famílias para poder amarse y disfrutar del mejor cunnilingus de sus vidas, mejor que la lengua de sus maridas y poder lamer unos pezones tersos y turgentes.