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Mis chicas siempre están disponibles para el placer, sobre todo si pueden disfrutar entre ellas de su bisexualidad, todo ello gracias a ser mormones y poder disfrutar de varios matrimonios.

Ninguna se pelea por mi polla, ya que cuando una no puede disfrutar de mis penetraciones se dedica a lamer el coño a otra, con unos cunnilingus muy húmedos que me ponen tan cachondo que quiero abarcar con sus tres coños a la vez. Con el tiempo he aprendido a follármelas una a una, en orden y disfrutando del buen sexo pues una a una son unas perras con mucho que aportar en la cama.