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El paciente de esta doctora madurita se ha levantado del coma después de tres años y se encuentra totalmente desorientado sin capacidad para percibir su entorno, algo que aprovecha la buena doctora que se encuentra caliente.

Y es que entre ella y la enfermera que le atendía aprovechan su enorme polla para darse una buena dosis de placer con sus bocas y sus coños, despertando la excitación del chico que no duda en poner su polla al servicio de esas dos guarras hambrientas de sexo y que no dudaran en romper su ética profesional por un buen polvo.