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Llevaba un tiempo detrás de la madre de mi amigo, una rubia potente de curvas elegantes y muy atenta que siempre que podía acudía a nuestro piso, que compartíamos él y yo para traernos comida o lo que hiciera falta. Incluso cuando se entero que estaba malo acudió a casa para arroparme y ver si me encontraba bien, con el desafortunado accidente de ver que estaba completamente desnudo al cambiarme las sabanas y completamente empalmado. Eso desemboco que la madre de mi amigo, una chica a mi parecer inalcanzable estaba dispuesta a follar conmigo, y no podía desaprovechar la ocasión que tanto tiempo había estado esperando.