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Dicen que cuanto más vieja más pelleja, pero oye, esta mujer que roza los cincuenta si es que no los tiene ya, no tiene problemas en seguir disfrutando del sexo. Y para ella ser más vieja es ser más cerda, por eso el coño le hizo palmas cuando le plantearon ser follada por cinco chicos jovencitos armados con joviales pollas.

La mujer se harta de chupar pollas por doquier y que se lo digan a su coño más mojado que las corridas que recibe todas juntas sobre su sudoroso cuerpo tras habérsela follado uno a uno, cada jovencito amigo de su hijo.