La madurita asiática ha llamado a su amigo para que le ayude a entrenar un poco, pues tras un tiempo sin hacer deporte quiere tener el culo más durito, y ademas, tiene intenciones de disfrutar de la polla del chico, quien se encarga de hacerle saber a la asiática lo que vale su polla, primero con una buena mamada, succionando con fuerza y posteriormente pegando una follada que no olvidarán jamás.