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Aprovechando que su hijo se ha ido a colocar carteles por toda la calle, el chico y su mujer deciden aprovechar el tiempo y desfogarse un poco de todas las responsabilidades del día a día.

Y sin tiempo a llegar a su dormitorio, deciden follar en la cocina misma, utilizando el suelo como cama y sobre todo disfrutando de las placenteras penetraciones que recibe el coño de su madurita esposa, completamente cachonda que cabalga sin descanso hasta obtener su buena y preciada corrida.